Crítica de la actuación de Yago Mahúgo en el Ciclo de música antigua y barroca ALMAntiga 22/23 del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA).
El clavecinista Yago Mahúgo graba con brillantez e ingenio el repertorio más sensual y ebrio del padre Soler, Domenico Scarlatti y Boccherini
Por Rubén Amón
...Las interpretaciones de las dos piezas de Pancrace Royer en manos de Yago Mahúgo “casi hacen que el teatro se viniera abajo”...
La Tumba de Couperin
El singular homenaje de Ravel al barroco francés
Artículo publicado en la revista Excelentia Magazine
La fuerza de la virtud o la potencia del relato.
Sevilla en la Ópera.
Artículo publicado en la revista Excelentia Magazine
Entrevista realizada por Eduardo Torrico para la revista Scherzo del mes de mayo
Madrid. Festival de Arte Sacro. Real Basílica Pontificia de San Miguel. 7-IV-2019. Ímpetus. Yago Mahúgo, clave y dirección. Obras vocales e instrumentales de Marais, Campra, Marchand, Charpentier, Visée y Couperin.
Javier Sarría Pueyo
Que los grupos españoles dedicados a la música antigua presentan desde hace años un nivel extraordinario que nada tiene que envidiar a sus colegas del resto de Europa, permitiéndoles abordar no solo el repertorio nacional, sino también el foráneo, es una realidad incuestionable. Que algunos programadores no se hayan enterado todavía, también. Afortunadamente no es el caso de Pepe Mompeán, cuya labor al frente del Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid en los últimos años no sólo ha permitido transformar un ciclo de tercera regional en un referente internacional, sino que lo ha hecho —y esto debe subrayarse— acudiendo a la materia prima nacional, numerosas agrupaciones jóvenes que han demostrado, año tras año, su nivel puntero. Vaya por delante, pues, de nuevo, nuestro agradecimiento a un gestor como pocos hay.
Este concierto no ha sido una excepción, sino más bien al contrario. Quienes hayan seguido la carrera de Yago Mahúgo —brillante representante de la excelente generación actual de clavecinistas españoles— a través de sus conciertos y grabaciones conocerá bien su afinidad con el repertorio francés. Pero entre esto y montar un concierto centrado en el arte vocal sacro del otro lado de los Pirineos —el petit motet—, hay un buen trecho. Y hacerlo con efectivos casi exclusivamente españoles es un logro que muestra con claridad el gran nivel de los intérpretes convocados. Pues bien, el resultado difícilmente podría mejorarse, tal ha sido el éxito del recital. El acierto comienza con la elección del programa. Formar un programa de pequeños motetes con los únicos efectivos de dos sopranos y bajo continuo, sin incurrir en la Tercera Lección de Tinieblas de Couperin, como decía el propio Yago, es en sí un logro, máxime si se caracteriza, como es el caso, por la calidad y novedad. En el ámbito del petit motet hablar de música desconocida es casi un pleonasmo, pero, en nuestro caso, buena parte del programa lo era en verdad. Se estructuró –nuevo acierto– en cuatro dípticos formados por una pieza instrumental que introducía la vocal, enlazándola directamente mediante una cadencia, lo que creó un efecto de gran belleza. Los dos motetes de Campra son preciosos, el primero, Tota Pulchra es amica mea, desarrollado sobre un basso ostinato de gran atractivo; el segundo, Cum invocarem, más dramático, con una serie de secciones muy contrastadas de espléndido efecto. La Segunda Lección de Tinieblas para el Jueves Santo, H. 103 de Charpentier se grabó por René Jacobs hace cuarenta años y no sé si lo ha vuelto a ser, por lo que nadie puede negar su condición de rareza; bellísima, como toda su producción en el género. Solo el Magníficat de Couperin puede considerarse una pieza conocida, aunque, como ya se ha apuntado, en este repertorio ser conocido no implica precisamente una amplia difusión. Otra maravilla, sin duda.
Con verdadera generosidad, Mahúgo permitió brillar como solistas a los miembros del continuo, a excepción de la estupenda Sabrina Martín Guinaldo, incorporación de ultimísima hora que realizó una excelente labor con el órgano. El propio director se encargó de dar vida a una zarabanda de Louis Marchand, pieza exquisita tocada como sólo él sabe: elegante, solemne, profunda, sentida… una maravilla. Manuel Minguillón hizo virguerías con su tiorba. Merece destacarse que, gracias a la acústica y la ubicación de unos y otros, fue un verdadero placer y privilegio poder escuchar tan presente la cuerda pulsada lo que, en el contexto de las piezas vocales, produjo un efecto extraordinario. En el pasacalle de Visée dio una lección de excelencia. Last, but not least, la parte del león instrumental se lo llevó la gambista hispano-cubana Calia Álvarez Dotres, con dos piezas de Marais de las que quitan el hipo, el Tombeau pour Mr. de Sainte Colombe —¡como obra de entrada!— y La Rêveuse. Excelente en su sensibilidad, con emoción a raudales.
En la parte vocal los instrumentistas acompañaron a la perfección, pero, lógicamente, el peso de la interpretación recayó sobre las dos sopranos. Aquí hay que quitarse el sombrero ante Manon Chauvin y Jone Martínez, dos artistas tan jóvenes —jovencísima en el segundo caso— como poco conocidas. Con un timbre bellísimo y un color vocal sutilmente diferente (lo suficiente para crear el necesario contraste) —más grave la española—, las dos presentaban las cualidades ideales para abordar el repertorio: pureza en la emisión, voces claras, ligeras, frescas, juveniles, bellas, entonadas y afinadas, con gran adecuación estilística y compenetración y excelente dicción. A lo largo de las cuatro piezas mantuvieron un nivel soberbio que hizo disfrutar de lo lindo al respetable. Como propina, un delicioso y virtuoso —para el género— Salve Regina de Couperin, estilísticamente lo más avanzado del concierto, en el que todos volvieron a acertar. Naturalmente, la atmósfera creada por el entorno eclesiástico de la hermosa Real Basílica Pontificia de San Miguel no fue ajena al resultado, tan afín al repertorio, aunque una iluminación más tenue nos había llevado directamente al cielo.
El público –que no es tonto, frente a lo que algunos programadores piensan– mostró su entusiasmo ovacionando con efusividad a los factores, lo que demuestra que estos repertorios más recónditos, bien hechos, logran adhesiones tan grandes como lo más sobado. ¡Bravo por todos los responsables!
El Horowitz de la música barroca». «El Rey Sol del clave». «Antológico virtuosismo»... Tantos parabienes parecen exagerados, manidos lugares comunes más propios de los pocos imaginativos mercadotécnicos del decadente universo discográfico contemporáneo que de rigurosos juicios musicales. Sin embargo, tras escuchar el jueves la actuación del clavecinista madrileño Yago Mahúgo (1976) en la inauguración del ciclo de conciertos promovido por la Fundación Più mosso, cualquier hipérbole se antoja insuficiente para definir el arte interpretativo de un artista mayúsculo al que hay que emplazar entre los mejores clavecinistas actuales.Yago Mahúgo se presentó en València con un programa configurado por música de clavecinistas franceses del XVIII, con el gran François Couperin como eje vertebrador. Virtuosismo, estilo, riqueza de registros, fraseo, ornamentación y esa capacidad reservada a los grandes artistas de otorgar vida y ánimo propios a la partitura fueron cualidades de unas interpretaciones que recuperaron el sabor original de un repertorio que tras su aparente estilo cortesano (casi todo él nació a la sombra de la Corte francesa), encierra intensos aromas populares, más próximos a Rousseau que a la encopetada monarquía versallesca que cobijó su nacimiento.Desde las páginas de El arte de tocar el clavecín (1716) de Couperin hasta la brillante y virtuosística Marcha de los escitas que compone Pancrace Royer en 1746, toda la actuación de Mahúgo fue, más que una exhibición del mejor arte interpretativo, una gozada musical de luminoso calado sensitivo. También un gozoso reencuentro con uno de los periodos más fecundos de la creación sonora.
Con motivo del lanzamiento del CD de HAYDN "Las Siete palabras de Cristo"
"[...] Yago Mahúgo demuestra el más refinado gusto por este estilo musical: en cada nota que toca puede sentirse su respeto por este compositor heredero de una gran tradición [...]En conclusión: No es posible encontrar mejor ejecutada esta música francesa para clavecín del siglo XVIII y, por si fuera poco, el programa permite descubrir un miembro de una gran familia de músicos [...]"
Entrevista por Ricardo Castro con motivo de la gira iberoamericana de Ímpetus publicada en la revista Ritmo
Crítica al CD de Clérambault por Eduardo Torrico publicada en la revista Scherzo
Crítica al CD de Clérambault por Paul James Dwyer publicada en el Toronto Early News
Crítica al CD de Clérambault por Alejo Palau publicada en la revista Melómano. Premio Melómano de Oro
Entrevista por Gonzalo Pérez Chamorro publicada en la revista Ritmo
Crítica al Cd de Lieder de Carl Philipp Emmanuel Bach por Eduardo Torrico publicada en la revista Scherzo
Crítica al CD de Carl Philipp Emmanuel Bach por Gonzalo Pérez Chamorro publicada en la revista Ritmo
Entrevista junto a la soprano Mariví Blasco con motivo de la grabación de los Lieder de C.P.E. Bach
Crítica al CD de Rameau por David C. Porto publicada en la revista Melómano. Premio Melómano de Oro
Crítica al CD de Rameau por Ismael G. Cabral publicada en El Correo de Andalucía
Crítica al CD de Ímpetus Live publicada por Bertil van Boer en Fanfare Magazine
Crítica del CD de Rameau publicada en la revista Scherzo por Eduardo Torrico.
Crítica del CD Ímpetus Live por Mariano Acero Ruilópez publicada en la revista El arte de la Fuga.
JUAN ÁNGEL VELA DEL CAMPO
ROYER. Música para clavecín. Yago Mahugo. Brilliant Classics.
Una de las grandes sorpresas del año esta grabación del primer libro de piezas para clavecín de Joseph-Nicolas-Pancrace Royer, compositor francés del XVIII, a cargo de Yago Mahugo, un intérprete que se revela en plenitud de facultades para este repertorio tan puntilloso a la par que atractivo.
Crítica al CD Impetus Live! por Eduardo Torrico publicada en la revista Scherzo
Artista español. Me inclino por Yago Mahúgo. Por su deslumbrante grabación dedicada a Royer. Por el virtuosismo y la hondura de su trabajo. Por haber interiorizado el barroco francés como si lo hubieran acunado con él de niño. Y digo acunado porque no se comprende la música francesa sin la impronta de la danza que subyace bajo cada nota.
Crítica al CD Impetus Live! por Alejo Palau publicada en la Revista Melómano. Premio Melómano de Oro
Crítica del concierto en el Real Coliseo de Carlos III en San Lorenzo de El Escorial, publicada por Eduardo Torrico en la revista Scherzo.
"The one thing that strikes one about Yago Mahugo's performance is its masculine strenght... he uses the instrument to its extreme... His is a far more brilliant interpretation than Rousset's..."
Reseña aparecida en prensa con motivo del concierto en el Festival de Música Presjovem. Agosto 2013
Crítica del CD de Pancrace Royer publicada en la Revista Ritmo
Crítica del CD de Pancrace Royer publicada en la Revista Melómano.
Premio Melómano de Oro
Crítica del CD de Pancrace Royer por Eduardo Torrico publicada en la revista Scherzo.
Crítica del CD de Pancrace Royer publicada en la revista italiana Música.